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Año del diálogo y la reconciliación nacional
DOMINGO 27

de mayo de 2018

HISTORIA

Control de la natalidad en el incario

En su libro Sexo en el antiguo Perú, el arqueólogo Federico Kauffman Doig se refiere al comportamiento y las creencias sexuales de los antiguos peruanos y sus presuntas formas de control de la natalidad. Según diversos estudios, los incas conocían la relación causa-efecto entre el acto sexual y la concepción.

27/1/2018


José Vargas Sifuentes

Periodista

Ello se desprende de la importancia que daban al semen. Al respecto, el cronista Martín de Murúa explica que entre las normas que regían la vida social en el incario una de ellas prescribía: “Los que derramen la simiente genital sean echados del pueblo por un mes; al principio del otro mes, vuelvan al pueblo”.

Otro cronista, Fernando de Montesinos, anota: “Para el aumento de los vivientes, destruidos por las pestes y hambres pasados, se case él y a su ejemplo los demás, poniendo penas gravísimas a los que pierdan el semen humano”.

Esos reglamentos estaban destinados a reprimir a los hombres que se masturbaban. Para recordar esta prohibición, se recurría a los huacos. En estos, el que se masturbaba era representado como un ser cadavérico, recostado, lacerado por heridas y con el pene flácido.

Respecto al control de la natalidad, las evidencias parecen demostrar que 2,000 años antes que el japonés Ogino y el alemán Knaus inventaran el método rítmico del control natal mediante la abstinencia sexual durante los días fértiles de la mujer, los incas tenían su propio método: el coito anal y el fellatio, sexo oral o irrumación.

Lo dice el doctor Larco Hoyle en Checán, un ensayo sobre las representaciones de carácter sexual (mal llamados huacos eróticos) del Perú precolombino. Él advierte que el coito contra natura y el fellatio aparecen con mucha frecuencia en los huacos, especialmente los de los moches. El estudio de esas piezas hizo que concluyera en que se empleaban para evitar la fecundación.

Kauffman y su colega Luis Jaime Castillo coinciden en que el sexo era practicado también como una extensión de las creencias religiosas, y asociaba la unión de los dos sexos a la fertilidad de la tierra, los animales y las plantas. Para los incas, la mujer era como la Pachamama, que para ser fértil necesitaba del dios macho de la lluvia, que la fecundaba con el agua.

También se conoce que los indios usaban hierbas para aumentar la fertilidad o para anularla. En los primeros años de la Colonia, en 1548, Polo de Ondegardo escribió: “Varones y mujeres usan hierbas y otras cosas creyendo que tendrán efecto en la generación y causarán la esterilidad”.

Entre esas hierbas habría figurado la mallunhua, que aún se emplea en algunos lugares. Los nativos de la selva recurren al sacha ajo, eficaz como abortivo, y a decenas de plantas más. Lo que demuestra que, respecto al sexo, los incas tenían también su propia sabiduría.