Tipo de cambio:

Compra: 3.344

Venta: 3.347


Año de la lucha contra la corrupción y la impunidad
JUEVES 23

de mayo de 2019

PANAMERICANOS

26 JUL AL 11 AGO

PARAPANAMERICANOS

21 AGO AL 01 SEP

Corrupción, el primer problema

Para el 48.1% de los peruanos la corrupción es el principal problema del país, desplazando a un segundo lugar a la delincuencia, que por cuatro años consecutivos encabezaba el ranking, según una encuesta del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI).

15/6/2017


Este resultado, sin duda, está influenciado por toda la cadena de denuncias y acusaciones formuladas en las últimas semanas respecto a pagos de sobornos y sobrevaloraciones de obras públicas vinculadas a empresas brasileñas, y que compromete a diversas exautoridades y funcionarios.

Tenemos que resolver un gran problema nacional y toda la ciudadanía debe participar. En ese sentido, para empezar, es necesario desterrar cualquier actitud complaciente con la corrupción, graficada en la tristemente célebre frase de ‘roba, pero hace obra’, y eliminar la práctica de entregar dinero a las autoridades para evitar una multa.

El segundo problema para los peruanos es la delincuencia (44.5%), seguido por la pobreza (19.8%), la falta de seguridad ciudadana (19.1%) y carencia de empleo (13.4%), de acuerdo a los resultados del módulo Gobernabilidad, Democracia y Transparencia (noviembre 2016–abril 2017), que forma parte de la Encuesta Nacional de Hogares (Enaho) del INEI.

De acuerdo con este estudio, el 2.9% de los jefes de hogar declararon que realizaron pagos extras en forma de regalos, propinas y coimas a un funcionario del Estado, mientras que el 93.6% respondió que no lo había hecho, lo que podría interpretarse como que un porcentaje mínimo de peruanos puede ser tolerante con la corrupción, pero la gran mayoría no convive con ella, lo que es un buen punto de partida para educar e instaurar una política de valores ciudadanos.

El caso Odebrecht es la oportunidad para que el Poder Judicial, el Ministerio Público, la Policía Nacional, el Ejecutivo y el Congreso demuestren que la lucha contra la corrupción es frontal, que la ‘intolerancia cero’ no es solo una frase bonita, sino que los culpables van a pagar por sus fechorías hasta el último día de cárcel y el último centavo que les impongan como pago de reparación.

En el plano institucional, hay que saludar la aprobación de la imprescriptibilidad de los delitos de corrupción, y la muerte civil para los corruptos, de tal manera que no vuelvan a trabajar para el Estado.

En el primer caso, se trata de una reforma constitucional aún pendiente de segunda votación, que obliga a los funcionarios del Estado a publicar sus declaraciones juradas de bienes y rentas al inicio y al final de su gestión pública, que duplica el plazo de prescripción de un delito cuando el agraviado es el Estado, y establece la imprescriptibilidad en casos graves y recurrentes.

En cuanto a la ‘muerte civil’, el Decreto Legislativo 1243, aprobado por el Gobierno, amplía el plazo de inhabilitación principal y establece por primera vez la inhabilitación perpetua, además de crear el Registro Único de Condenados Inhabilitados. Como vemos, hay avances, pero tenemos muchos por hacer para desterrar este flagelo.

Tenemos que desterrar cualquier actitud complaciente con la corrupción, graficada en la tristemente célebre frase de ‘roba, pero hace obra’, y eliminar la entrega de dinero a las autoridades.