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Año del Buen Servicio al Ciudadano
LUNES 11

de diciembre de 2017

Dar prioridad al empleo juvenil

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha hecho un llamado a las naciones para la implementación de políticas tendentes a generar puestos de trabajo para los jóvenes, a los que sigue considerando el sector más vulnerable de la cadena productiva para acceder a empleos de calidad.

27/11/2017


La OIT ha afirmado que una prioridad de las políticas nacionales debe ser la inversión en mecanismos de aprendizaje permanente, en las competencias digitales y en las estrategias sectoriales, que amplíen la creación de empleos decentes para los jóvenes, ante la persistencia del desempleo y la falta de oportunidades para este sector de la sociedad.

El Perú no es ajeno a esta dura realidad, pues, de acuerdo con cifras del Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo, la tasa de desempleo juvenil al 2016 era de 8.4%, cerca de cuatro veces la tasa de desempleo adulto (2.3%), lo que indica que hay más jóvenes buscando trabajo.

Además, el 78% de los jóvenes de 18 a 29 años trabajan en el sector informal, mientras que el 22% de la PEA juvenil labora en la formalidad. Es decir, 8 de cada 10 jóvenes trabajan, como se dice comúnmente, en negro, sin derechos laborales, ni compensación por tiempo de servicios (CTS), ni gratificaciones, ni vacaciones, ni aportes al fondo previsional.

En ese sentido, está en la agenda el proyecto de ley presentado por el Poder Ejecutivo a principios de este año ante el Parlamento que incentiva la contratación formal de los jóvenes por parte de las empresas, a cambio de un subsidio en el pago de la seguridad social.

Esta iniciativa determina a modo de incentivo una exoneración del pago del aporte a Essalud para las empresas que contraten, con un tope de tres años, y sus promotores estiman que creará unos 50,000 puestos de trabajo en su primer año de vigencia.

Resulta prioritario que las iniciativas de este tipo sean parte del debate nacional, puesto que los jóvenes requieren de respuestas rápidas y concretas de nuestra sociedad.

La realidad es que este problema no se agota solo en un tema de interés laboral o económico, sino que al final también puede conllevar al incremento de la inseguridad ciudadana.

Un joven que no estudia ni trabaja puede ser una presa fácil para engrosar las filas de la informalidad, o peor aún, caer en actividades delictivas. La última cifra revela que los jóvenes en esta condición alcanzaron el millón 600,000 en el 2015, un dato sin duda alarmante que nos debe preocupar.

Por ello, resulta importante el anuncio formulado tiempo atrás por el ministro de Trabajo y Promoción del Empleo, Alfonso Grados, quien destacó el compromiso de su sector para fortalecer, en el marco presupuestal de Proempleo, la implementación de los programas de empleo juvenil en las regiones.

De esta manera, se beneficiará a muchos jóvenes con capacitación para la inserción laboral, entre otras acciones.

La exhortación de la Organización Internacional del Trabajo resulta oportuna y esperamos que tenga respuesta entre las autoridades, y así, todos juntos, empecemos a construir un mejor futuro para nuestros jóvenes.

El 78% de los jóvenes de 18 a 29 años trabajan en el sector informal. Es decir, 8 de cada 10 jóvenes trabajan, como se dice comúnmente, en negro, sin derechos laborales, ni CTS, ni gratificaciones, ni vacaciones.