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Año del Buen Servicio al Ciudadano
VIERNES 15

de diciembre de 2017

SE RECONFIGURA EL SISTEMA DE SEGURIDAD INTERNACIONAL

Desafío al mundo

La situación de guerra permanente y la carencia de instituciones democráticas han permitido que el régimen norcoreano avance en su planes nucleares.

6/12/2017


Fabián Vallas Trujillo

Editor de Internacionales

Con el lanzamiento del misil Hwasong-15, Corea del Norte se mete por la ventana en el exclusivo club de países que tienen capacidad nuclear en el mundo. Aunque los científicos occidentales discrepan acerca del verdadero alcance y efectividad que tiene su nueva arma intercontinental, la comunidad internacional observa con profunda preocupación las amenazas del país asiático, en el cual se instaló un extravagante régimen que combina el discurso socialista con un sistema político que practica la sucesión dinástica.

Con el misil, Kim Jong-un ha culminado una tarea que se remota a su padre, Kim Jong-il, y de su abuelo, Kim Il- sung, cuando un armisticio terminó la guerra entre ambos países de la península coreana (1950-1953). Pero, ¿cómo es que logró cometer esta tarea monumental un país considerado subdesarrollado?

Guerra permanente

Corea del Norte nunca abandonó su cultura política de guerra. Desde su conformación, la prioridad siempre fue destacar por su poder militar. El que no se firmara un acuerdo de paz con su vecino del sur influyó en forma decisiva para que se estableciera una sociedad altamente militarizada y preparada para la guerra. De acuerdo con sus reportes oficiales, este país gasta más del 15.9% de su PBI en armas, una cantidad muy superior a la del promedio de los países latinoamericanos.

El conflicto entre Corea del Norte y su vecino de sur, que nunca firmaron un tratado de paz, sirvió para que el régimen socialista trazara un objetivo nacional: la construcción de su propia bomba atómica.

Otros países, como Pakistán, han seguido el mismo camino. Benazir Bhutto acuñó una famosa frase: “Tendremos una bomba atómica, aunque tengamos que comer césped”, al conocer que India tenía la ansiada arma destructiva.

No importaba el nivel de sacrificio al que debía llegar su pueblo. De acuerdo con la misma Naciones Unidas, cuyo Consejo de Seguridad está discutiendo nuevas sanciones contra el régimen de Piongyang, el país asiático se encuentra alerta ante una sequía, la más grave desde 2001.

Por tal motivo, la ONU aprobó brindar 6.3 millones de dólares para evitar una hambruna semejante a la de la década de 1990. Según varias organizaciones no gubernamentales (ONG), en dicha oportunidad, más de un millón de norcoreano murieron de hambre.

Sistema político

La peligrosidad de la amenaza norcoreana no solo se encuentra en su enorme capacidad militar y nuclear, sino que también en su sistema político. En una democracia, un gobierno cuenta con contrapesos institucionales para evitar la concentración de poder en pocas manos. Pero, en el caso norcoreano, no existe contrapeso alguno. En estos últimos años, los medios de comunicación relatan actos de tortura y trato inhumano del régimen autoritario contra aquellos que osaron oponerse a sus decisiones.

Para el prestigioso grupo Amnistía Internacional, el país asiático tiene 120,000 presos políticos recluidos en cuatro campos penitenciarios. Todos ellos sufren violaciones de los derechos humanos en forma sistemática y son sometidos a trabajos forzados y diferentes tipos de tortura por actos que el régimen de Kim Jong-un considera un delito.

Por último, el hecho de ser uno de los regímenes más autárquicos del mundo, lo ayudó a no ceder a las presiones internacionales, pese al alto costo social. Hoy sabemos que esta imagen es falsa por la relación económica que mantiene con China. No obstante las presiones, Beijing no ha podido hacer que Piongyang detenga su programa nuclear.

De acuerdo con la Agencia de Información Energética de Estados Unidos (AIE), se estima que el país asiático consume 15,000 barriles de petróleo por día. El gigante asiático le vende la parte de esta preciada fuente de energía por medio del “Oleoducto sino-coreano de la Amistad” que se encuentra en la zona fronteriza de Dandong.

La respuesta

La amenaza norcoreana también sirvió para aumentar la retórica belicista del presidente estadounidense Donald Trump, quien prometió destruir totalmente a Corea del Norte si continúa el chantaje ante la misma Asamblea General de la ONU.

El mismo papa Francisco advirtió que el uso y posesión de armas nucleares “está llegando al límite” en su reciente viaje a Birmania y Bangladesh.

Ante las constantes exhibiciones de los avances en materia nuclear, la comunidad internacional tiene cada vez menos alternativas para detener el programa atómico de Piongyang. Las Naciones Unidos ha aplicado severas sanciones que llevan al mundo a una situación de desequilibrio de poder y de incertidumbre acerca de lo que puede pasar en el futuro.

El dato

30 millones de dólares costó a corea del norte el lanzamiento de siete misiles.