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Año del Buen Servicio al Ciudadano
SÁBADO 24

de junio de 2017

ENFOQUE

Desarrollo y derechos: una agenda compartida

Hoy, como cada 10 de diciembre, conmemoramos el día en que, en 1948, las Naciones Unidas aprobaron la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en la que se afirma que todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos. Conmemoramos este día al final de un año que ha marcado el inicio de una nueva etapa. Un año en el que transitamos de la negociación internacional de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible a la implementación a escala local.

10/12/2016


María del Carmen Sacasa Coordinadora residente del Sistema de Naciones Unidas en el Perú

Sobre esta base, 2017 representa una extraordinaria oportunidad para que el Perú realice un balance exhaustivo en materia de derechos humanos y desarrollo sostenible. Por un lado, participará en el Examen Periódico Universal (EPU), un mecanismo de derechos humanos que revisa periódicamente la situación en la materia en todos los países miembros de la ONU (noviembre de 2017). Por otro lado, el Perú se ha comprometido a presentar sus avances en la implementación de la Agenda 2030 ante el Foro Político de Alto Nivel de las Naciones Unidas (julio de 2017). En ambos casos, el país ocupará el centro de atención de la comunidad internacional y podrá difundir los logros alcanzados y las acciones clave en marcha para lograr un mayor bienestar de la ciudadanía.

Aunque podrían parecer separados, tanto los avances en materia de derechos humanos como en la Agenda 2030, están interrelacionados y se refuerzan mutuamente. En primer lugar, al igual que los compromisos en derechos humanos, la Agenda 2030 es una agenda de valores universales. Busca enfrentar los retos que nos conciernen a todos: luchar contra el cambio climático, erradicar la pobreza extrema y el hambre, y eliminar las desigualdades y la discriminación. En segundo lugar, los derechos humanos y los Objetivos de Desarrollo Sostenible son indivisibles e interdependientes, requerirán de un progreso integrado y no podrán ser abordados como compartimientos estancos.

Por último, la Agenda 2030 y los compromisos en derechos humanos tienen a la persona en el centro de sus esfuerzos, y constituyen un compromiso de los países de no dejar a nadie atrás en materia de desarrollo. Tanto el EPU como la revisión de la Agenda 2030 constituyen una oportunidad para articular los principios universales de los derechos humanos y el desarrollo sostenible en estrategias, políticas –como el Plan Nacional de Derechos Humanos– y presupuestos necesarios. El Censo 2017 será un insumo vital para visibilizar a aquellos más rezagados, identificar las causas de las desigualdades y formular estrategias para revertirlas. La sociedad civil, el Estado –en sus tres niveles, e incluyendo espacios como el Acuerdo Nacional y la Mesa de Concertación de Lucha contra la Pobreza–, la academia, los medios de comunicación, el sector privado, serán aliados fundamentales para asegurar la continuidad en la implementación de las agendas en marcha.