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Año de la lucha contra la corrupción y la impunidad
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LUNES ARBITRALES

El árbitro de parte

La semana pasada un diario informaba que la Municipalidad Provincial de Cajamarca perdió un proceso arbitral con un contratista, razón por la que fue condenada a pagar ocho millones de nuevos soles. El medio no informó cuáles fueron las controversias específicas ni qué razonamiento hizo el tribunal, solo lamentó la condena y sentenció que los cajamarquinos deberían pagar por la incompetencia del municipio.

2/11/2015


Ricardo León Pastor árbitro www.leonpastor.com

Lo llamativo del comentario periodístico fue que culpaba del mal resultado no solo a la municipalidad, sino también al árbitro designado por ella, afirmando que él había votado junto con sus colegas al decidir el pago de los ocho millones de nuevos soles. Tal afirmación supone que el árbitro debería comportarse como abogado de la parte que lo designa. De lo contrario sería traidor a la causa de parte. Lamentablemente, esta visión la he apreciado varias veces durante otros procesos arbitrales. Craso error. De acuerdo con el Decreto Legislativo Nº 1071 que norma el arbitraje, el artículo 23-b señala que, de tratarse de un tribunal, cada parte nombrará un árbitro y entre ellas o ellos nombrarán al tercero, que se desempeñará como presidente. Esta facultad no lo convierte en abogado de parte. El artículo 28-1 del mismo decreto establece: “Todo árbitro debe ser y permanecer durante el arbitraje independiente e imparcial”, de lo contrario, podría ser recusado por parcialidad.

Esta previsión legislativa tiene todo el sentido del mundo. Un árbitro debe ser imparcial y neutral, debe tener suficiente capacidad y tranquilidad de ánimo para escuchar a las partes y aplicar lo mejor de su conocimiento y experiencia al decidir los asuntos ante ella o él sometidos.

No solo debemos conocer la ley de arbitraje, sino también mantener un esfuerzo sostenido por cuidar, a pesar de las dificultades, la inasible imparcialidad.