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Año del diálogo y la reconciliación nacional
VIERNES 19

de enero de 2018

ENFOQUE

El cuarto y quinto poder

La prensa y los ciudadanos, es decir, el cuarto y el quinto poder, son el contrapeso de las autocracias y de los gobiernos que no gobiernan para el bien común. A través de estos poderes se ejercen derechos y libertades a favor de la democracia, el desarrollo, la ética, la opinión pública, los derechos humanos, la justicia y la paz social. En la base de estos poderes está el bien común.

8/1/2018


Franklin Cornejo

Director de la Escuela de PeriodismoUniversidad Antonio Ruiz de Montoya

El 2006, la revista Time nombró a los internautas como personaje del año, era el inicio de un cambio de época en la que las personas podían expresarse, ser escuchadas (y vistas) a través de internet. En el plano político, entre el 2010 y el 2012, la primavera árabe y los movimientos del 15M fueron una mezcla de clamor popular en las calles y el uso de las redes sociales para convocar movilizaciones en contra de dictaduras, políticos y poderes fácticos.

Este cuarto y quinto poder también se da en nuestro contexto, pues hay periodistas y ciudadanos, para decirlo con las palabras del sociólogo Manuel Castells,“que no aceptan la fatalidad de la crisis y que piensan que pueden hacer algo para salir de la miseria política predominante y recuperar el papel de protagonista de las personas (en la historia)”.

Hay que tener coraje ético para investigar la corrupción y denunciarla. Eso siguen haciendo los periodistas de investigación en el Perú. Muchos de ellos desde medios alternativos; también en los programas radiofónicos regionales, desde internet o prensa internacional para rebotar las noticias que no aparecen en la prensa sensacionalista. Ese es el cuarto poder.

El quinto poder está representado por los ciudadanos, los jóvenes y adultos, hombres y mujeres, que salen a caminar pacíficamente en las protestas masivas en las calles, que piden respetar el Estado de derecho o reclaman justicia para las víctimas del terrorismo y del gobierno autoritario de la década de 1990. En su momento fue la Marcha de los Cuatro Suyos (2000) y la movilización Ni una menos (2016). Las calles y las redes sociales se configuran como la esfera pública del cuarto y quinto poder, pues allí se proponen nuevas narrativas, formas de convocatoria, movilización, opinión y participación ciudadana.

El cuarto y quinto poder nos demuestran aquello que se le reclama a los poderes clásicos del Estado (Ejecutivo, Legislativo y Judicial), y que tiene que ver con la cultura del bien común. Esto en palabras del profesor Robert White significa que “vivir en comunidad no es simplemente disfrutar de los beneficios de los servicios de otros, sino que también es el ser útil para otros y crear las condiciones en las cuales el servicio mutuo sea parte de la vida de una comunidad pública”. El politólogo Norberto Bobbio nos recuerda ese otro elemento de estos poderes del siglo XXI: “La democracia necesita ciudadanos activos. No sabe qué hacer con ciudadanos pasivos, apáticos o indiferentes”.