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Año del Buen Servicio al Ciudadano
SÁBADO 24

de junio de 2017

ENFOQUE

El derecho de la mujer a una vida sin violencia

La Agenda 2030 ofrece la oportunidad histórica para construir sociedades con justicia social y que contribuyan a mejorar la vida de las personas, especialmente de aquellas que se encuentran relegadas. En este proceso mundial, el respeto de los derechos de las mujeres y su empoderamiento son cruciales.

30/11/2016


Melissa Bustamante Especialista en género y derechos humanos del UNFPA

Para lograr este propósito se requiere poner fin a todas las formas de discriminación contra mujeres y niñas que tienen como expresión más extrema la violencia basada en género. Por ello, uno de los Objetivos para el Desarrollo Sostenible establece eliminar todas las formas de violencia contra mujeres y niñas, como una condición necesaria para acabar con la desigualdad y la discriminación, a partir de su prevención, atención y sanción.

En el Perú, la violencia basada en género es un asunto preocupante para los derechos humanos y la salud pública, y una de las más frecuentes situaciones de discriminación que enfrentan las mujeres. Por ejemplo, 7 de cada 10 mujeres en edad fértil han sido víctimas de violencia física o sexual por parte de sus parejas, y 6 de cada 10 expresan haber sufrido violencia psicológica, según la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (Endes) 2015. Entre 2009 y agosto de 2015, el Ministerio Público registró 772 víctimas de feminicidio.

La Endes revela además que 7% de mujeres ha sido víctima de violencia sexual de parte de sus parejas alguna vez en su vida, mientras que el 4% fue agredida sexualmente en el último año. Actualmente, existen más de 14,000 varones presos por abusar sexualmente de menores (8,650) y adultos (5,546), según el Instituto Nacional Penitenciario.

El Estado peruano ha mostrado avances importantes para revertir esta situación. Ejemplos de ello son la aprobación de la Ley integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres y su reglamento, el Plan Nacional contra la Violencia de Género 2016-2021, la tipificación de la figura del feminicidio y los acuerdos plenarios para el mejor tratamiento y sanción de los delitos de violación sexual, entre otras medidas.

Por otro lado, la agenda pendiente aún es amplia y requiere recursos suficientes, así como voluntad política para priorizar la atención multisectorial de las víctimas, los servicios que aseguren su protección y seguridad, la prevención de la violencia, la promoción de cambios sociales que obstaculizan los derechos de las niñas y adolescentes, y alentar la construcción de masculinidades más democráticas.

Mejorar las condiciones de vida de las mujeres es avanzar en el desarrollo sostenible de los Estados, a partir de la comprensión de las mujeres como sujetos de derechos, cuya participación en condiciones de igualdad es fundamental para el progreso individual y colectivo.