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Año del diálogo y la reconciliación nacional
MIÉRCOLES 25

de abril de 2018

ENFOQUE

El Inpe y sus niños invisibles

Esta Navidad, que es la fiesta de unión familiar, un total de 162 niños de 0 a 3 años abrirán sus regalos tras las rejas, ello no por haber cometido un delito a su corta edad, sino porque son los hijos e hijas de mujeres que hoy cumplen encierro en las cárceles.

23/12/2017


Rolando Donayre Rios

Periodista

Este dato del Instituto Nacional Penitenciario (Inpe) es realmente revelador y pone ante nuestra sociedad una realidad poco conocida y preocupante. Nos preguntamos, ¿cómo ha sucedido esto?

Las causas de la criminalidad femenina son variadas. Más de la mitad de mujeres ingresa a las cárceles por delitos relacionados con el tráfico ilícito de drogas (55.9%), robo agravado (8.3%), hurto agravado (3%), asesinato (3%), trata de personas (3%), además de otros.

En resumen, la data penitenciaria nos revela que 4,887 mujeres se hallan recluidas en penales del país, lo que equivale a un 6% de la torta estadística de una población cercana a los 85,400 internos, más o menos dos estadios Nacionales llenos.

Y aunque esta información nos ayuda a clarificar las cosas respecto a las cárceles de nuestro país, sin embargo, la Unicef, que es el organismo internacional que vela por los derechos del niño, llama nuestra atención en un informe publicado con el término niños invisibles.

Este se aplica a los niños que viven junto con sus progenitoras en las cárceles. Son invisibles, pues en muchos gobiernos esos niños simplemente no existen en su presupuesto nacional.

Son invisibles, pues tampoco están incluidos como beneficiarios de los programas sociales que se enfocan en aliviar las necesidades de las llamadas poblaciones vulnerables.

Son invisibles, al fin y al cabo, pues no aparecen en las cifras estadísticas, y, por lo tanto, no son tomados en cuenta al momento de planificar las políticas de Estado, por lo cual quedan en una total desprotección.

Estas 77 niñas y 85 niños están distribuidos en 28 penales del país, recintos diseñados y pensados para varones adultos, sin las condiciones especiales que se requieren para proveerles salud, nutrición, protección, afecto, descanso, juego, aprendizaje y desarrollo de habilidades.

Los malabares que realiza el Inpe por atender a estos seres que no tienen la culpa de los errores de sus padres son loables. Bien ha hecho su presidente, Carlos Vásquez Ganoza, en incluir al Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis) en su lucha y ahora se ha puesto en marcha los servicios del programa Cuna Más en dos penales de Lima, a fin de mejorar no solo la alimentación de los niños, sino también su cuidado integral y desarrollo.

Este tipo de acciones conjuntas crean sinergias y son muy beneficiosas. Ayudan a visibilizar estos rostros que hoy sonríen gracias a buenas coordinaciones, voluntad de hacer mejor las cosas y un espíritu humano a toda prueba.