Tipo de cambio:

Compra: 3.231

Venta: 3.232


Año del diálogo y la reconciliación nacional
MIÉRCOLES 25

de abril de 2018

El renacer de la fotografía cusqueña

Con la realización de la primera Bienal de Fotografía, el Cusco demostró que puede situarse en el mapa de los grandes eventos.

31/12/2017


Luz María Crevoisier

Periodista

Una de las noticias más gratas del Cusco, a fines de año, fue la realización de la primera Bienal de Fotografía durante el mes de noviembre, resucitando así un arte que parecía borrado de las actividades culturales de la región. La buena nueva se dio gracias a la conjunción de la Dirección Desconcentrada de Cultura (DDC), el gobierno municipal y la participación de la Asociación Cultural Ángeles&Demonios.

“Un punto de partida para la organización de este evento fue poner en valor el patrimonio fotográfico del Cusco y otras regiones del país, tratando de resumir 150 años de continua labor”, indican Gonzalo Valderrama Escalante, subdirector de Industrias Culturales y Artes, y Ricardo Guevara, gestor cultural de la DDC.

“Tenemos un valioso patrimonio que está disperso en archivos familiares y entre cientos de fotógrafos callejeros que documentaron la vida cotidiana y festiva de nuestros pueblos”, manifiestan.

Los niños primero

“La particularidad de esta bienal son los talleres fotográficos realizados en las comunidades campesinas de Patakancha (Urubamba), Huaccoto (Cusco), Q´ero Totorani y Churubamba (Paucartambo), a través de una gran carpa estenopeica, y dirigidos a niños y adolescentes de uno y otro sexo. Los talleres fueron conducidos por fotógrafos profesionales locales, nacionales y extranjeros”.

“Este acercamiento a las comunidades rurales de Cusco es básico, pues califica los nuevos roles que asumen las poblaciones nativas frente al desarrollo de la fotografía y los nuevos medios de transmisión de noticias”, aseveran.

Objetivos

“Una de las premisas de la primera bienal fue mostrar, al Perú y al mundo, la supervivencia del patrimonio cultural y artístico de nuestros pueblos, en el que la fotografía cumple un primerísimo papel, pues recoge y guarda esos valores”.

Asimismo, “testimoniar la vigencia del neoindigenismo, que actúa como un ente cuestionador de la realidad de las comunidades nativas mediante diversas manifestaciones artísticas, literarias y, por ende, fotográficas”.

Participaciones

En esta valiosa reunión rescatamos los nombres de algunos de los participantes, tanto cusqueños como extranjeros y de otras regiones nacionales.

Martín Chambi y sus descendientes –Teo Allain, Óscar y Peruska–, Miguel Chani, Juan Figueroa Aznar, José Gabriel González, Abraham Guillén, Pablo Veramendi, Fidel Mora, César Meza, Gregorio Licuona, Jorge Deustua, Gihan Tubbeh, Ana de Orbegozo, Roberto Huarcaya, Herman Schwarz, Karina Cáceres, Jorge Luis Ochoa, Jiri Hanzeika, Miroslav Zigmund y los niños de las comunidades participantes en los talleres fotográficos.

La presencia de la mujer

“La fotografía en la región Cusco ha seguido un derrotero interesante en las últimas décadas, pues las nuevas generaciones continúan proyectando el mismo espíritu que alentó a los llamados por Pablo Macera ‘Precursores de la Escuela Cusqueña de Fotografía’ en la primera mitad del siglo XX”, explican Gonzalo Valderrama y Ricardo Guevara. Por el momento, no se conocen los nombres de mujeres que se dedicaran a la fotografía en Cusco, aunque aventuramos el nombre de la hija de Martín Chambi, Julia, que actuó como colaboradora del talentoso padre y, de manera anónima, emprendió su propio rumbo. Peruska, su sobrina nieta, ha sabido romper ese silencio e imponerse con su cámara chica.

El dato

26 días, del 4 al 30 de noviembre, duró la exposición de fotografía de la bienal en el Cusco.