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Año del diálogo y la reconciliación nacional
MIÉRCOLES 24

de enero de 2018

RESOCIALIZACIÓN EN ÉPOCAS DE NAVIDAD

Festividades con arte

A ritmo de festejo, landó y zapateo, internos del centro penitenciario de Cañete recrearon la Navidad Negra, mostrando las tradiciones de la costa sur del país para estas fechas.

23/12/2017


1 Más de 200 afrodescendientes del penal de Cañete hicieron sentir en los siete pabellones su herencia cultural, recreando la Navidad Negra.

Con festejo, landó y zapateo, los 16 bailarines y 30 cajoneros del Taller de Danza Negra pusieron la nota alegre a una festividad que es, en un centro penitenciario, la más triste del año: el encierro estremece al más bravo de los delincuentes.

“He visto llorar a muchos internos, incluso a los que parecían más peligrosos”, comenta un agente del Instituto Nacional Penitenciario (Inpe) asignado en Nochebuena a uno de los pabellones de máxima seguridad.

Los 1,962 internos que viven en el recinto se pintaron cara, cuello y brazos con betún. Ni el Niño Jesús, María y José se salvaron en los nacimientos armados en los patios y pasadizos del recinto. Todos tenían que ser mulatos, zambos o sacalaguas.

No era para menos, pues la Municipalidad de Cañete registró ante el Indecopi la denominación “Cañete: cuna y capital del arte negro nacional”, para goce y disfrute de todos los peruanos.

2 La Navidad del Arte Negro Penitenciario se desarrolló en el patio principal del centro carcelario. Se inició con la procesión del Niño Dios con un grupo de internos vestidos de esclavos.

En la ceremonia, los afrodescendientes demostraron lo mejor de este arte que llegó al Perú durante la Colonia. La presencia de negros esclavos se hizo notoria en Cañete desde su fundación, el 30 de agosto de 1556. Mano de obra afro recibieron las haciendas de El Dulce (Montalván), La Huaca, Viña de Casa Blanca y El Calero (Santa Bárbara), entre otras.

El interno Manuel Pérez (de 26 años) hacía fila junto con un grupo de bailarines. Tiene dos ingresos al penal por robo agravado y cumple cinco años de encierro. Pérez espera la señal del maestro de ceremonias para comenzar a mover sus pies y caderas al ritmo del estruendoso sonido de los cajones y timbales de un festejo.

Todo el penal retumba y aplaude. Pero esto no acaba en la losa deportiva: el director del recinto, Rodolfo Valdivia, dispone que se abran las rejas de los pabellones para un recorrido.

3 Bajo las estrictas medidas de seguridad, todos los internos tienen su momento de gloria. Después de cinco horas de bailes y la presentación de la ambientación navideña en vivo con la temática del Arte Negro, los internos del pabellón 4 fueron designados ganadores. Hubo trofeo y felicitaciones por su trabajo y participación.

En todos los ambientes del recinto penitenciario se presentaron productos elaborados por la comunidad afro: cerámica con cocineras, cajoneros y guitarristas, así como los telares, carteras, polos y bisutería de los talleres laborales.

El arte negro vive incluso en las cárceles. Las autoridades del Inpe lo difunden y promueven. La resocialización se abraza a la cultura y la integra a sus actividades diarias de tratamiento. Increíble que mediante un baile, una canción o una tradición local, el cambio de conducta sea una realidad en gente que ayer cometió un delito. El próximo año, los internos prometen mejorar esta festividad. No hay reja que los detenga. (Rolando Donayre)