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Año del diálogo y la reconciliación nacional
MARTES 24

de abril de 2018

FIGURAS DE LAS ARTES QUE PARTIERON EN 2017

Grandes ausencias

Importantes personajes que definieron el curso de la música, la plástica y las letras del Perú del siglo XX partieron el año que se fue. Aquí una semblanza de ellos y un acercamiento a su enorme legado.

1/1/2018


José Vadillo Vila

jvadillo@editoraperu.com.pe




1. Sucedió un jueves –11 de mayo–. Llegamos a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, que cumplía 466 años, y en su biblioteca central había una exposición de arte en honor a dos héroes de la plástica nacional: Fernando de Szyszlo y Milner Cajahuaringa. Ambos se nutrieron del mundo precolombino para entregarnos una plástica novedosa del Perú en el siglo XX.

Fue una epifanía. Como un pincelazo de elegancia, un pañuelo rojo se asomaba sobre el saco de Szyszlo. Cajahuaringa, en cambio, montado en las cuatro ruedas de su silla, miraba con aire de ausencia. La enfermedad con apellido alemán lo abrazaba.

Este año, Szyszlo, de 92 años, falleció en un accidente doméstico junto con su esposa. Y Milner confundió a la muerte con un amigo: falleció en su casa de Cieneguilla. Tenía 85 años.

2. La misma edad tenía don Raúl García Zárate cuando una neumonía severa nos dejó sin su guitarra solista. Ganó todas las medallas, recorrió los mejores festivales de música del mundo. Su despedida fue apoteósica: centenares de artistas, intelectuales, investigadores, políticos y admiradores llegaron hasta el salón Nasca del Ministerio de Cultura para darle el último adiós. Su legado musical son 40 discos, libros de transcripción de sus arreglos, sobre todo, una escuela que se ha extendido por toda la nervadura de los Andes, perlaschallay.

Si García Zárate puso en órbita planetaria la música ayacuchana y andina, el nasqueño Gregorio ‘Goyo’ Martínez dio un giro gramatical y dramatical al rizo y concupiscencia del hombre de la costa sur. Su pluma nos hizo gozar de los desiertos y estribaciones andinas. Su barroco Canto de sirena (1977) produjo un big bang en la narrativa peruana y Candelario Navarro ya es un personaje mayor de nuestras letras. El campo y sus habitantes afroandinos de Nasca, Coyungo y Acarí siempre tendrán presentes a ‘Goyo’, miembro de la Generación del 70 y dos veces ganador del Copé de Oro. Falleció el 7 de agosto en Estados Unidos, país donde residía.

Habrá un momento en que se reconozca el trabajo en la narrativa breve de Luis Enrique Tord. “En mis relatos no hay emociones ni sentimientos. No hay grandes protagonistas humanos. Hay ideas. Son escritos que buscan un impacto intelectual”, me dijo hace unos años. Fue un estupendo narrador, amén de su gran producción como historiador. Tord, quien también tuvo puestos políticos, sabía que no era un escritor masivo, sino que necesitaba de “un lector informado”. Cuando falleció en junio, tenía la misma edad que Martínez: 75 años.

3. Una fábula contaba que el liberteño Arturo Corcuera, quien falleció a los 81 años, era el padre de un Noé delirante. La cúspide de la producción de este bardo de la Generación del 60 fue aquel poemario de cuatro partes, editado por Javier Sologuren, en 1963. A lo largo de once ediciones, la obra transmutó buscando la perfección del verso y su autor gozó de reconocimiento en Hispanoamérica.

Luis Abanto Morales, el Cantor del Pueblo, es indispensable, tal como César Vallejo o Hugo Sotil, otros cholos del alma peruana. Serrano –nació en Trujillo pero fue criado en Cajabamba, Cajamarca–, durante 70 años de trayectoria cantó con amor y alegría valses, polcas y huainos.

“Cholo soy” –cuya letra original, de arrabal porteño, él modificó– y “El provinciano” son himnos en el Perú de hoy, No quedan atrás “La flor de papa”, “Nunca podrán”, “Dame una miradita” o el “Mambo de Machaguay”. El roble Abanto partió a los 93 años.

4. Los mostachos largos definían al cantautor limeño Andrés Soto (1949-2017). Talentoso compositor en ritmos afroperuano, autor de “El tamalito”, “Negra presuntuosa”, “Quisiera ser caramelo”, “El membrillito”, las más sobresalientes de las 300 canciones que hizo en más de medio siglo de creatividad.

Aldo Guibovich tenía la sexy edad de los 69 cuando la parca lo sorprendió en México. El chimbotano, como vocalista de Los Pasteles Verdes, logró que sus canciones se volvieran himnos: “Hipocresía”, “El reloj”, “Recuerdos de una noche” o “Angelitos negros”.

El pucallpino Wilindoro Casique, como parte del conjunto Juaneco y su Combo, entregó desde 1969 cumbias que son parte de la historia de este género: “Mujer hilandera”, “A la fiesta de San Juan”, “Ya se ha muerto mi abuelo”, “Vacilando con ayahuasca” y otros. En 2009, volvió a ponerse de moda cuando el grupo Bareto lo invitó a versionar algunas de esas canciones.

El maestro arequipeño Armando Sánchez Málaga fue pilar en el país de la dirección de orquestas sinfónicas. Su talento fue reconocido por orquestas de América Latina y Estados Unidos. Prolijo investigador de la música académica peruana, dejó cátedra en el Conservatorio Nacional, la UNMSM y la PUCP. Lo importante siempre serán los hombres que dejan huella.