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Año del diálogo y la reconciliación nacional
LUNES 22

de enero de 2018

DIOSDADO GAITÁN CASTRO. ARTISTA

“Hemos invertido la vida en la música”

Diosdado Gaitán Castro hace un repaso de los 30 años del dúo que lo convirtió en un éxito musical junto a su hermano Rodolfo.

10/12/2017


Cecilia Fernández Sívori

mfernandez@editoraperu.com.pe

Los hermanos Gaitán Castro cumplieron 30 años y esta vez se desmarcaron del  recital  temático por excelencia para protagonizar una fiesta, en la que sus seguidores disfrutaron de Siwar Qinti y K’jantu, además de un contrapunto junto al Dúo Ayacucho, con lo cual desterraron las rivalidades “que jamás han existido. Somos grandes amigos”, refiere Diosdado Gaitán Castro.

–Son 30 años, una marca y un hito.

–Sin lugar a dudas, se puede hablar de un antes y un después de la música andina. La gente comenzó a sentir un cambio.

–Como dúo se han dedicado a invertir no solo dinero, sino también tiempo.

–Toda una vida invertida en la música andina peruana. Nos hemos fajado por este canto. Hemos tratado de perfeccionarlo. Tengo 48. Prácticamente toda mi vida está ahí.

–Saliendo de Ayacucho, ¿realmente pensaban que triunfarían?

–Pensé en nada. Solo teníamos la vehemencia de la juventud. Nuestra madre nos desheredó y llegamos a Lima con nuestra guitarra y el escenario era complicado. Pero éramos jóvenes y no teníamos miedo. Encontramos terreno fértil.

–¿Hubo algún momento en que dijeron esto no es para nosotros?

–Te confieso que quise claudicar. Cuando recién llegamos a Lima no había dónde tocar; y si había, eran lugares que se conocen como chinganas. Eran cantinas. Existían locales como el Hatuchay o el Brisas del Titicaca... pero éramos tantos artistas que recuerdo que llegamos en abril y nos programaron para noviembre.

–¿Y qué hicieron?

–Tocábamos todas las noches por una miseria. A veces ni nos alcanzaba para regresar a la casa, comíamos una sola vez al día. Recuerdo que era invierno y estaba muy enfermo de las amígdalas, y hacía tanto frío que me dormía esperando mi turno para cantar... Recuerdo que mi hermano me decía no te duermas, para que mi voz no se ponga ronca. Y me despertaba. Hasta que me molesté y dije me voy.

–¿Para tirar la toalla?

–Le dije voy a volver al camino “correcto” y acabar mi carrera universitaria. Ya estábamos por tener una gran pelea hasta que baja del escenario Kukuli del Perú. Muy sabia nos dijo: Vayan a su casa, descansen y nunca más vuelvan a estos lugares. Me he pasado años de años y no da más que para sobrevivir. Busquen, chicos, en centros culturales, universidades. Esa fue la última vez. Fuimos felices, dormimos y tocamos otras puertas, y así han pasado 30 años.

Exitosa trayectoria

Hoy los hermanos Gaitán Castro cuentan con nueve discos lindos. Con 30 años deberíamos tener como 20 discos, pero si de algo nos hemos preocupado es de que estén bien hechos, resume el artista.

Y si de materia de innovar se trata, el dúo ha incorporado al género una serie de instrumentos que han refrescado y marcado una nueva ruta a la música andina, acuñando en esta su nombre, que es una marca de profesionalismo.

–Se habla mucho de la música como elemento transformador, ¿qué opinión tienen como dúo?

–La música es un elemento muy poderoso, subliminalmente podemos mandar ciertos mensajes. En la época de la violencia había un grupo que no conocía del dolor o la sangre y desde su comodidad mandaba mensajes alentando el terror; la gente a veces escuchaba e inconscientemente internalizaba ese mensaje. Nosotros, al haber sido víctimas, al perder a nuestro padre, que lo mataron, salimos con un mensaje de lucha, esperanza y vida. La gente necesitaba ese tipo de mensaje. El artista tiene que ser responsable de lo que dice y tener una posición ideológica.