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Año del diálogo y la reconciliación nacional
SÁBADO 26

de mayo de 2018

Indicadores de ciclo expansivo

La economía peruana posee tal dinámica que sus posibilidades de crecimiento destacan en la región, tal como lo demuestran las tasas de años recientes y la proyección de 2.5% del producto bruto interno (PBI) al cierre del 2017. Los esfuerzos por mantener ese aumento obtendrían óptimos resultados porque el Ministerio de Economía y Finanzas considera que el buen desempeño del anterior período anual permite ahora que el Perú ingrese a un ciclo expansivo que puede ser explicado con diversos indicadores.

1/2/2018


Allí tenemos, por ejemplo, una mayor demanda interna por el dinamismo de las inversiones públicas y privadas, el alza de la recaudación tributaria, el avance de un conjunto de obras, el impulso de proyectos de infraestructura bajo la modalidad de asociaciones público-privadas por cerca de 30,000 millones de soles, entre otros. Lo importante es que esa proyección de crecimiento coincide con el reciente balance realizado por el Foro Económico Mundial y el Fondo Monetario Internacional.

Con esos factores será posible ubicar al Perú como una de las economías más dinámicas de la región al cerrar el año actual, con un crecimiento proyectado del 4%, según organismos financieros internacionales, por encima de la media en esta parte del continente, que oscila entre el 2% y 2.6%.

Este logro es un mérito compartido de la administración gubernamental, del sector privado y de la población en su conjunto. Es cierto que la economía nacional en ocasiones ha enfrentado dificultades ya conocidas, como la caída del precio de los metales, por ejemplo. Sin embargo, es el esfuerzo mancomunado de todos los sectores del país, lo que ha permitido mantener estables los niveles de producción y consumo, todo un logro si tomamos en cuenta que la mayoría de países en América Latina registra una expansión mínima.

Por ello, al efectuar una evaluación de la política económica, observamos que, a pesar de las dificultades registradas en el mundo, los indicadores de nuestra nación prosiguen una senda positiva de desarrollo, lo cual se refleja en la disminución de la pobreza, el aumento del consumo interno, la generación de empleo de calidad y el impulso de los sectores productivos, que colocan al Perú como un país que genera confianza por la robustez de su economía.

El trabajo futuro no será fácil. El país debe proseguir con una buena conducción para asentar su aparato productivo que genera divisas y crea puestos de trabajo, afinando su accionar en el tema de las regulaciones y la agenda de seguimientos de inversiones.

Además, es fundamental continuar con el proceso de la modernización del Estado para que sea más ágil y así tenga una participación eficiente en las asociaciones público-privadas que llevarán adelante importantes proyectos en áreas como energía, agricultura, infraestructura, entre otras. Lo que se requiere aquí es responsabilidad, equilibrio y visión de futuro de mediano y largo plazo para dar continuidad a las políticas económicas.