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Año del Buen Servicio al Ciudadano
LUNES 11

de diciembre de 2017

SOCIEDAD

La masificación del tatuaje

La nueva moda del siglo que nos acompaña es tatuarse el cuerpo. En las pantallas de televisión estamos acostumbrados a ver jugadores de fútbol que no dudan en someterse a un lapso de dolor y dibujarse en el cuerpo a sus familiares, alguna leyenda o frase especial o escenas de gusto personal. Lo mismo hacen los cantantes de reguetón y rock y personajes de la farándula mediática en un claro afán de llamar la atención de sus seguidores.

25/11/2017


Luis Lagos

Historiador

Tatuarse no es una práctica moderna, la arqueología nos ha dado luces respecto a algunos personajes de la época preincaica cuyos restos evidencian tatuajes en el cuerpo.

Antiguamente, el hombre y la mujer también se tatuaban para diferenciarse del resto con el propósito de infundir poder, tal como lo demuestran los hallazgos en Maranga, Huacho y Trujillo, donde se ha ubicado incluso, la momia tatuada de una mujer guerrera que vivió cerca del siglo V de nuestra era.

Con la presencia española el tatuaje quedó fuera de las costumbres de la época y recién en el siglo XX volvemos a observar esta actitud como una leyenda propia de los marinos europeos que llegaban a los puertos a lucir sus pechos tatuados.

En nuestra sociedad republicana hasta casi finales de los años noventa del siglo XX solo los reclusos y gente vinculada con la delincuencia y el robo se jactaban de lucir un tatuaje con el nombre o rostro de sus hijos o esposa. Quizá para tapar cortes o también para consolidar un poder dentro de un penal. Más allá de eso el tatuaje no era concebido con agrado ni como un arte, tampoco había especialistas en la materia ni estaba tan arraigado en la mente popular.

A comienzos del presente siglo algunos artistas extranjeros y personajes de la farándula nacional, como Angie Jibaja, empezaron a difundir el tatuaje como un acto de irreverencia; igualmente, los futbolistas no dudaron en invertir, en atraer miradas mostrando complicados diseños en sus brazos como el caso de Paolo Guerrero, Juan Vargas, Jefferson Farfán, y ahora último, hasta el reservado defensa nacional Miguel Trauco.

Meter tinta a la piel a través de una aguja hoy es una tentación. Los psicólogos nos podrían responder algunas interrogantes que circulan a propósito de esta moda: ¿qué sugiere optar por un tatuaje?, ¿acaso tatuarse en exceso podría explicar una falta de afecto?, ¿es positivo que un niño tenga como referente publicitario y modelo de conducta a alguien que tiene gran parte de su cuerpo atiborrado de tatuajes?

El tatuaje se ha metido en la moda de una manera muy veloz, especialmente en los sectores pobres donde la televisión no solo es una fuente de entretenimiento, sino también más bien una “escuela” para adoptar actitudes y comportamientos.