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Año del Buen Servicio al Ciudadano
VIERNES 15

de diciembre de 2017

RESCATE

La olvidada Batalla de Pasco

La historia de la independencia del Perú está plagada de hechos poco conocidos, que deben ser rescatados del olvido para conocimiento cabal de nuestro pasado.

2/12/2017


José Vargas Sifuentes

Periodista

Uno de ellos es la Batalla de Pasco, la primera en importancia que libró el Ejército Libertador, al mando del general José de San Martín, a poco de su desembarco en Paracas (8 de setiembre de 1820).

La Batalla de Pasco se libró el 6 de diciembre de 1820 y formó parte de la primera campaña del general Juan Antonio Álvarez de Arenales en la sierra. En esa batalla, las fuerzas independentistas se enfrentaron a las tropas realistas, comandadas por el brigadier Diego O’Reilly, enviadas por el virrey Joaquín de la Pezuela para cortar el paso a las tropas de Arenales.

La campaña de Arenales, un experto en la guerra de montaña, fue el primer movimiento estratégico que realizó San Martín en el Perú, y abrió el camino al triunfo de la Expedición Libertadora que culminaría con la ocupación de Lima el 10 de julio de 1821. Tras establecer su cuartel general en Huacho, San Martín decidió destacar una columna volante al interior del país para que despertase el espíritu revolucionario en las provincias, y lograra que los patriotas del interior se sumasen al ejército de Lima. Con ello, buscaba desconcertar los planes del enemigo y alcanzar la integración con el grueso del ejército que operaba en el norte.

La división expedicionaria se componía de los batallones de ‘Los Andes’ y de Chile; dos piquetes de granaderos y cazadores a caballo, y montoneros de la zona. Es decir, lo conformaban soldados peruanos, de Chile, Colombia, Argentina y Paraguay, unidos por el común deseo de ver a nuestra América libre del yugo español.

Se trataba de 740 infantes, 120 hombres de caballería y cuatro piezas de artillería. Con ellos, Arenales tomó sucesivamente las ciudades de Huamanga, que juró su independencia el 1 de noviembre; Huanta, Jauja y Tarma, que hicieron lo propio el 29 de noviembre. En todos esos lugares se produjeron levantamientos contra la tiranía española.

Los expedicionarios llegaron a Cerro de Pasco, ubicado a 4,380 msnm, el 5 de diciembre, un objetivo fundamental a ser tomado, a fin de cortar el flujo económico del virreinato.

Esa noche nevaba y el cielo estaba cubierto de nubes bajas, lo que fue aprovechado por los patriotas para alcanzar las faldas y la cima del cerro Uliachín, sin ser descubiertos. Por el nombre del cerro se conoce este hecho también como la Batalla de Uliachín.

Desde allí los patriotas iniciaron la batalla a las 10 de la mañana al cesar la nevada y aclararse el cielo. Luego de tenaz ofensiva, hicieron huir a las fuerzas realistas, y lograron una contundente victoria que culminó con una exitosa carga final.

Según el historiador Rubén Vargas Ugarte, los realistas tuvieron 41 muertos, 19 heridos y 320 prisioneros, entre ellos 26 oficiales, incluido el jefe de la caballería, el teniente coronel Andrés de Santa Cruz, quien luego se pasaría a las filas patriotas; y el propio O’Reilly, capturado dos días después en Lauricocha. Los patriotas tuvieron 15 bajas, entre ellos un oficial, y 23 heridos.

Al día siguiente, se convocó a los pobladores en la plaza Chaupimarca, donde se juró solemnemente la independencia de Pasco.

A mérito de este triunfo, San Martín dispuso la creación de una medalla en cuyo anverso se representaban las armas del Perú, y en el reverso la frase: “A los vencedores de Pasco”; y ordenó que sargentos, cabos y soldados usaran en el pecho un escudo bordado con la leyenda: “Yo soy de los vencedores de Pasco”.

En 1945, el ejército argentino envió una delegación de granaderos al mando del coronel Francisco Fullana, para expatriar los restos de sus compatriotas caídos en esa memorable batalla. En medio de un toque de silencio, Fullana recogió puñados de tierra cerreña y las puso en una urna de cristal, que hoy se exhibe junto a las que contienen tierras de Chacabuco y Maipú, en el Altar de la Patria del Panteón de los Próceres del hermano país.

Además, una de las principales calles de Buenos Aires lleva el nombre de ‘Cerro de Pasco’, en honor al escenario de la exitosa batalla. Este homenaje no se ha repetido en nuestro país, que disfrutó de los frutos minerales de sus entrañas.

La Asociación Cultural Yarovilca, de Cerro de Pasco, ha iniciado una campaña con el fin de lograr que la Batalla de Pasco sea catalogada entre las efemérides de la libertad americana como están consideradas las batallas de Maipú, Boyacá, Carabobo, Pichincha, Junín, Ayacucho y Callao. ¿Por qué no?