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Año del diálogo y la reconciliación nacional
DOMINGO 22

de abril de 2018

REFLEXIÓN

Las libretas de notas

En estos tiempos, cuando ya se han recogido las libretas de notas escolares o tenemos ya los promedios finales de los cursos llevados en la universidad, es bueno para todos los involucrados recordar que el rendimiento académico es resultado de, creemos, tres condiciones básicas:

13/1/2018


Manuel Arboccó

Psicoterapeuta–Profesor Universitario

La primera de esas condiciones es el compromiso asumido (compromiso con tu institución, con tu carrera, con la asignatura, con tu papel de estudiante, con tu rol de académico).

La segunda condición es el esfuerzo realizado (prioridades asumidas, horas de sueño invertidas en estudiar e investigar, tiempo dedicado a la lectura, algunas amanecidas preparando exposiciones, exámenes y monografías).

Y la tercera condición es el talento personal (eso no te lo da ninguna universidad ni ningún colegio, tú lo tienes o no; por ejemplo: un buen coeficiente intelectual, buena memoria, pensamiento divergente o creativo, capacidad de análisis, pasión por el estudio, alto razonamiento lógico, comprensión verbal, habilidades diversas, entre otros aspectos).

Debemos aceptar que si nos falta una de estas condiciones, no podemos esperar un alto rendimiento académico y unas muy altas calificaciones.

Ahora, si nos faltan dos, es mejor que reflexionemos qué estamos haciendo en la universidad (o cómo estamos asumiendo nuestro papel de escolares, en los casos de los más chicos que aún no pisan un recinto universitario).

Ya no digo si nos faltan las tres condiciones arriba señaladas. Aunque a veces a muchos estudiantes les faltan las tres, tal como lo revelan sus calificaciones y rendimiento de tipo académico.

Hay, sin embargo, una cuarta y muy importante: el docente que nos tocó. El papel de la profesora o del profesor es fundamental como bien lo estudió, entre otros especialistas, Robert Rosenthal, famoso psicólogo de la Universidad de California (pueden buscar el llamado Efecto Pigmalión en el aula, propuesta estudiada por él).

El clima en el aula, la pasión del docente, sus conocimientos, su dedicación y esfuerzo para que sus dirigidos aprendan, su capacidad de volver significativa una materia o un tema que de pronto inicialmente no lo es así para el estudiante, su estado de ánimo, su trato y su calidad humana influyen notablemente en el rendimiento de los estudiantes.

Esa condición número cuatro, la personalidad del profesor o profesora, puede inclusive marcar la diferencia entre el estudiante que abandona los estudios y se convence de “lo idiota que es” y el estudiante que se inspira y decide seguir una carrera.

A los que nos dedicamos a la docencia realmente nos consta.