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Año del Buen Servicio al Ciudadano
VIERNES 15

de diciembre de 2017

PAÍS

Nueva actitud ante la reconstrucción

El Fenómeno El Niño Costero de inicios del 2017 cambió radicalmente la vida de Yenny Chiroque: perdió la casa donde vivía junto a su familia en el caserío Santa Rosa, y se convirtió en una más de las miles de víctimas debido a las inundaciones.

25/11/2017


José Iván Dávalos

Jefe de Misión de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) en Perú

Ella y su familia se establecieron en el kilómetro 980 de la Panamericana Norte, en un amplio terreno al lado de la carretera, bautizado como albergue Nuevo Santa Rosa. “Al llegar, no teníamos nada”, recuerda.

La ayuda humanitaria llegó con el correr de los días. La Organización Internacional para las Migraciones (OIM), parte de la Red Humanitaria Nacional y del Sistema de Naciones Unidas en el país, colaboró en la construcción y equipamiento del comedor que atiende a las 700 personas albergadas allí.

Yenny fue elegida presidenta de este comedor. “Yo era tímida, no salía a hablar ante la gente, me moría de nervios”, confiesa. “Ahora, gracias a esta organización que nos capacitó en liderazgo y en prevención de la violencia familiar, nos hemos valorado como mujeres y ahora somos dirigentes, ya no solo los hombres. Tenemos la misma capacidad que ellos”, recalcó.

Empoderada y con ánimo de lucha, la dirigente plantea no solo mejoras para el comedor, sino también para el porvenir de su pueblo.

Durante la emergencia se recogieron diversos testimonios como este, que ratifican el papel que la mujer ha cumplido como pieza fundamental para la organización en los albergues y sitios de refugio, entre otros, así como de qué manera su aporte puede agilizar y optimizar el plan de reconstrucción nacional.

Al momento de la respuesta ante la emergencia, la Red Humanitaria Nacional, en apoyo al Gobierno y a fin de complementar sus esfuerzos, realizó un llamado internacional de emergencia (Flash Appeal), en el que se plantearon acciones para cubrir las principales necesidades humanitarias de las poblaciones damnificadas y afectadas, referidas a la rehabilitación de la infraestructura comunitaria.

Adicionalmente, estas acciones asegurarían una asistencia integral para el pleno goce de sus derechos, con particular atención a los grupos en mayor situación de vulnerabilidad; niñas, niños y adolescentes (NNA), así como mujeres, personas con discapacidad y adultos mayores. El criterio de protección fue central en este planteamiento, se priorizó el enfoque de género, con énfasis en empoderar a la mujer.

En esta perspectiva de protección se identificaron las principales brechas de capacidad en la respuesta, como la provisión de apoyo socioemocional para la población afectada, la prevención y atención de la violencia, el abuso sexual y diferentes formas de explotación que sufren niños, niñas y mujeres.

Debe decirse que el sector de protección debió fortalecerse en la planificación de la respuesta a la emergencia de las autoridades nacionales, teniendo en cuenta que se había calculado más de 300,000 NNA afectados y 48,000 damnificados, y más de 300,000 mujeres afectadas y damnificadas.

Los diversos planes y estrategias para la reconstrucción contemplan vastas obras de infraestructura, indispensables, sin duda, para promover el desarrollo. Sin embargo, se pierde de vista el enfoque de derecho. De acuerdo con la Agenda 2030, donde el postulado básico es que “Nadie quede atrás”, es la comunidad la que debe estar en el centro de la recuperación de sus propias vidas y disfrutar de la plenitud de sus derechos, y las poblaciones vulnerables deben estar al mismo nivel.

El enfoque de protección y de derechos todavía es un reto para el Plan de Reconstrucción con Cambios. En ese sentido, el Estado debe garantizar la atención integral a toda la población afectada. Estamos a tiempo de una reconstrucción con cambios, pero con enfoque de derechos y promoviendo el empoderamiento de la población.