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Año del diálogo y la reconciliación nacional
MIÉRCOLES 24

de enero de 2018

ENFOQUE

Oportunidad para la equidad

La Convención sobre los Derechos del Niño –de carácter vinculante para el Estado peruano– establece el derecho a la no discriminación que tienen todos los niños, niñas y adolescentes del mundo. La Constitución Política del Perú consagra asimismo este derecho. Si vemos las estadísticas nacionales más allá de los promedios nacionales, y nos enfocamos en las poblaciones indígenas, afrodescendientes y mestizas; o comparamos la situación de mujeres y varones, constataremos que el Perú tiene un trecho por recorrer para lograr iguales oportunidades.

3/3/2017


MarIa Luisa Fornara

Representante de Unicef en el Perú

La población más afectada por la discriminación es de origen indígena, reside en áreas rurales o urbano-marginales; y es mujer, adolescente o niña. Así lo demuestran las tasas de culminación oportuna de la secundaria, el embarazo adolescente, la trata de personas, entre otros problemas. La discriminación tiene diversas manifestaciones. Una es la de género que afecta especialmente a las mujeres, y se da inclusive cuando suele valorarse más el nacimiento de un niño que el de una niña. Esta realidad no cambiará de la noche a la mañana. Se requiere de una revolución cultural en el hogar, la escuela, la comunidad y los medios de comunicación.

Un país multiétnico y pluricultural como el Perú, que con tanto esfuerzo se ha convertido en una nación de ingresos medios altos, no puede postergar ese proceso que involucra a todos y cada uno de los peruanos y peruanas. Hacerlo es vulnerar el derecho de niñas y niños a gozar de oportunidades para realizar su proyecto de vida; pero también es privarse del potencial humano que poseen las personas discriminadas.

Por ello, la decisión del Ministerio de Educación de mantenerse firme en la incorporación del enfoque de igualdad de género en el currículo escolar, y de incluir la educación sexual integral como parte del mismo, constituye un paso importante que aportará a esa revolución cultural que se requiere para acabar con la discriminación y superar el desarrollo alcanzado. En la medida en que autoridades educativas y docentes, así como madres y padres de familia, incorporen en su discurso y en su cotidianidad el principio de no discriminación de género, los objetivos del currículo escolar se cumplirán.

Cuando más adolescentes mujeres culminen oportunamente la secundaria, los índices de violencia desciendan, más hombres disfruten de su paternidad, y mujeres y varones puedan practicar o ejercer sin ningún reparo todos los deportes, profesiones u oficios, el Perú tendrá la certeza de que su desarrollo no peligra.

Este es el primer año del nuevo programa de cooperación de Unicef. Ver que el actual gobierno mantiene en alto la bandera por la igualdad de oportunidades para niñas y niños resulta alentador. Una nueva generación de peruanos y peruanas respetuosa, tolerante, pacífica y preparada para asumir retos. Familias, empresas privadas, medios de comunicación y cooperación internacional apoyemos al Estado en este proceso. Unámonos para que ninguna niña, adolescente o mujer se quede atrás.