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Año del diálogo y la reconciliación nacional
DOMINGO 27

de mayo de 2018

EDITORIAL

País de fortalezas

Las fortalezas del Perú no solo están reflejadas por cifras de baja inflación o la reducción de la pobreza. También posee uno de los regímenes de inversión con mayor efecto promotor en el mundo, un respaldo macroeconómico sólido contra choques externos, y diversos sectores de intenso crecimiento que aportan de manera significativa al producto bruto interno, entre ellos la construcción. A ello se suma ahora la generación de empleo, el uso de energía limpia y una baja deuda pública, según el Foro Económico Mundial.

24/1/2018


Tales factores nos ubican en los primeros puestos de las economías emergentes, conforme al índice de desarrollo integrador. El Perú no solo ha avanzado en esos rubros, sino además ha registrado un ascenso importante en el ingreso per capita, los servicios de salud y el aumento en la expectativa de vida, de tal forma que está a punto de cumplir con todos los indicadores alcanzados por el grupo de economías líderes.

En la generación de puestos de trabajo, es evidente que hay resultados importantes en el acceso de la población al empleo, y no solo los peruanos, sino también inmigrantes que han llegado de Venezuela y Colombia para ingresar al mercado laboral. En comparación con países limítrofes y de la región sudamericana, el Perú presenta bajos niveles de desempleo; sin embargo, todavía tiene una tarea que depende tanto de los empleadores públicos como privados: acabar con la informalidad a fin de brindar a los obreros y empleados los derechos que les corresponden como fuerza laboral.

El rubro de protección medioambiental también ha obtenido notorios progresos. Desde que el Perú fue anfitrión de la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP20), en la que efectuó el mayor de los esfuerzos para redactar el borrador del Acuerdo de París, su protagonismo en la protección de la ecología y el entorno natural ha sido reconocido a escala internacional. El Foro Económico Mundial no fue la excepción al poner de relieve que el peso de las fuentes de energía contaminantes en la estructura productiva de la nación peruana resulta muy bajo, lo cual aporta grandemente a la sostenibilidad del desarrollo con la utilización de yacimientos de gas natural y energía de origen hidráulico.

Y en el caso de la deuda pública, se evidencia que el resultado de su bajo nivel es producto de la fortaleza macroeconómica que el modelo peruano ha mostrado en la última década. Es cierto que la economía mundial ha enfrentado diversas desaceleraciones, como la del 2014, y dada la interrelación del Perú con los mercados internacionales, ello obligó a recalcular los niveles de expansión que se tenían previstos en años subsiguientes.

Sin embargo, la fortaleza de nuestros macroindicadores permitió al país salir airoso de esas turbulencias, al punto que ahora se constituye en una de las pocas naciones en América Latina que muestran indicadores positivos de crecimiento gracias a la responsabilidad mostrada en la conducción del modelo.