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Año del Buen Servicio al Ciudadano
LUNES 11

de diciembre de 2017

SALUD

Prevenir la diabetes es salvar vidas

La diabetes es una de las 10 principales causas de muerte en el mundo. Se estima que este año debe estar bordeándose la cifra de 450 millones de personas afectadas por este mal, y se pronostica que para el 2030 deben ser unos 500 millones.

3/12/2017


Javier Alejandro Ramos Periodista

Javier Alejandro Ramos

Periodista

En 1991, la OMS instauró el 14 de noviembre como el Día Internacional de Lucha contra la Diabetes, y a la fecha son ya más de 60 naciones adscritas a esta campaña, cuyo objetivo es educar a la población acerca de la enfermedad y las mejores formas de prevenirla, controlarla o curarla, de ser posible. Hace 10 años, en el 2007, la ONU lo declaró como un día oficial de la salud y estableció un círculo azul como logotipo.

En los últimos 30 años, los factores de riesgo para la población adulta, como el sobrepeso y la obesidad, se han incrementado hasta casi duplicarse, y en la última década la prevalencia de diabetes es más alta, y crece más rápidamente en naciones pobres o con ingreso per capita mediano que en aquellos países considerados ricos.

La diabetes consiste en una serie de trastornos del metabolismo asociadas a concentraciones altas de glucosa en la sangre, lo que afecta considerablemente a los riñones, a la visión hasta llegar incluso a la ceguera, y a las extremidades, que pueden presentar heridas que no cicatrizan, y que pueden infectarse al punto de ser necesaria la amputación.

Los antiguos egipcios descubrieron la diabetes alrededor del 1500 a. C., cuando sus galenos observaron a pacientes que perdían peso y orinaban en demasía. El nombre de la enfermedad fue dado a conocer alrededor del año 100 de nuestra era por el médico griego Areteo de Capadocia.

En el siglo II, Galeno la llamó diarrea urinosa. Durante los siglos V y VI, los médicos indios Súsruta y Cháraka la investigaron a fondo, descubriendo que la orina de sus pacientes, llamados poliúricos, era pegajosa y dulce como miel, y atrayente para las hormigas. En el siglo XIX, el clínico francés Bouchartad relacionó la obesidad y el exceso de dulces con la enfermedad, y dio las reglas para un tratamiento basado en la reducción de glucosa en las comidas y llevar una vida sedentaria.

Hoy en día, las pruebas de laboratorio son muy avanzadas y se puede detectar rápidamente a un paciente diabético.

El patólogo americano Eugene Opie, los canadienses Frederick Banting, Charles Best, James Collip y John Mcleod (que aislaron y purificaron la insulina) son algunos de los nombres históricos que trabajaron en el siglo XX para informar al mundo sobre los riesgos de esta enfermedad, cómo reconocerla y tratarla.

El tratamiento varía según la persona, pero en general se basa en dieta alimenticia, ejercicio, dosis de insulina y, en algunos casos, diálisis o trasplantes.