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Año del diálogo y la reconciliación nacional
MIÉRCOLES 24

de enero de 2018

Seguros contra desastres naturales

Resulta interesante y hasta una obligación moral la propuesta de la Autoridad para la Reconstrucción con Cambios (ARC) y la Asociación Peruana de Empresas de Seguros (Apeseg) para empezar a fomentar en el país una cultura del seguro contra los desastres naturales, tanto en el sector público como en el privado, de manera que cuando ocurran eventos como El Niño Costero o el terremoto de Pisco del 2007, la reconstrucción sea más rápida y menos costosa y dramática.

18/12/2017





El problema del seguro en el Perú, en general, es que un grueso sector de la población lo sigue viendo como un gasto innecesario, que nunca se va a dar, aunque esto también difiere mucho entre Lima y provincias.

En la capital, la penetración de los seguros es relativamente alta, casi el 45% de las personas tienen algún tipo de seguro, pero en provincias este indicador es bajo, con apenas el 1.5%.

En el caso de los desastres naturales hay zonas del país donde este seguro tendría que ser obligatorio, como Piura, Lambayeque y La Libertad, donde periódicamente se presenta el Fenómeno El Niño; o la zona de Chosica y la Carretera Central, en Lima, con presencia de huaicos y desbordes de ríos.

Sin embargo, estamos lejos de tomar conciencia de esta necesidad. Según Apeseg, en el Perú, tres de cada 100 viviendas están aseguradas ante este tipo de siniestros. Esto significa que de 7.2 millones de inmuebles de familias y empresas en el país, el 96.7% permanece desprotegido.

Durante el Fenómeno El Niño Costero colapsaron 65,950 casas y se destruyeron 4,029 kilómetros de carreteras, 493 puentes, 456 instituciones educativas y 64 establecimientos de salud. Además, el Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci) calcula que se perdieron más de 51,851 hectáreas de cultivos y 112,768 resultaron afectadas.

Los cálculos de la Apeseg indican que los daños físicos generados por ese desastre natural ascienden a 9,200 millones de dólares; y, de ese total, las empresas aseguradoras solo cubrirían el 7% de las pérdidas, justamente debido a la incipiente cultura de prevención y también porque el Estado no tiene asegurada gran parte de su infraestructura.

Ante esta situación, el titular de la ARC, Edgar Quispe, adelanta que desde su sector se promoverá el aseguramiento de la infraestructura pública más importante en coordinación con los entes competentes.

El fondo de la reconstrucción con cambios asciende a 25,000 millones de soles, pero si la mayor parte de la infraestructura dañada en el norte hubiera estado asegurada, este fondo sería menor, porque el costo de la reconstrucción también lo asumirían las aseguradoras, y además todo sería más rápido al momento de la restauración.

En el caso del seguro para las viviendas, Apeseg plantea crear un microseguro obligatorio para casos de desastres dirigido a la población de bajos recursos económicos.

Sería un seguro paramétrico masivo para gestionar los riesgos catastróficos utilizando una cobertura estándar. Así, las personas en mayor situación de vulnerabilidad tendrían una indemnización básica que les permitiría su rápida recuperación y no quedarían desamparadas a la espera de la ayuda del Estado.

A todas luces, es una propuesta que traería beneficios para el Estado y las familias, y un reto para las empresas aseguradoras: convencer a los peruanos de este servicio.

Durante el Fenómeno El Niño Costero colapsaron 65,950 casas y se destruyeron 4,029 kilómetros de carreteras, 493 puentes, 456 instituciones educativas y 64 establecimientos de salud.