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Año del Buen Servicio al Ciudadano
JUEVES 19

de octubre de 2017

APROXIMACIONES

Un retroceso en la lucha contra el hambre

En septiembre se dio a conocer el informe El Estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo, publicación conjunta de cinco organizaciones de las Naciones Unidas, incluida la FAO.

13/10/2017


Julio Berdegué

Director Regional de la FAO para América Latina y el Caribe

Pablo Aguirre

Asistente técnico del representante regional

El mensaje fue claro: tras una larga tendencia a la baja en los niveles de hambre en el mundo, hoy estamos en retroceso. Se estima que 815 millones de personas sufren hoy hambre, lo que corresponde a un aumento de 38 millones respecto al año anterior.

También en América Latina y el Caribe estamos perdiendo terreno en la batalla contra el hambre. Comparando con la última medición, 2.4 millones de personas han caído en condición de subalimentación. En total, 43 millones de personas en la región padecen hambre.

Si proyectamos sin cambios las tasas más recientes de reducción del hambre, solo ocho países alcanzarán la meta de Hambre Cero en el 2030: Brasil, Chile, Colombia, Cuba, Jamaica, México, Trinidad y Tobago, y Uruguay. Varios de estos países, sin embargo, han entrado en una etapa de avance lento, justo cuando la meta está ya al alcance de la mano.

Desde 1990, México solo ha reducido la incidencia del hambre en 2.5 puntos porcentuales, y Argentina, apenas en 1.7. En Nicaragua y Bolivia, los niveles de hambre son altos, superiores al 17%, pero avanzan rápidamente en la dirección correcta. Nicaragua, de hecho, ha tenido una impresionante reducción de 35 puntos porcentuales desde 1990, y disminuyó el hambre en casi 16 puntos porcentuales en el mismo período.

En un tercer grupo de países, el problema empeora respecto al último año. Ecuador, El Salvador, Granada, Perú y Venezuela también han retrocedido en comparación con el 2016 y, en el último caso, de manera significativa.

El reciente retroceso del Perú se debe considerar a la luz del hecho de que este país tiene una trayectoria exitosa de largo plazo, pues ha disminuido el hambre en 22 puntos porcentuales desde 1990.

En países que ya tienen la meta a la vista, la estrategia básica que ha funcionado en décadas anteriores debe ser ajustada.

Estos países entran a la etapa más dura de la lucha contra el hambre, la que persiste en bolsones sociales y territoriales de pobreza profunda, donde factores como las debilidades institucionales, las desigualdades étnicas y de género, la exclusión social, o el aislamiento geográfico, hacen que las políticas habituales sean menos eficaces. Desde la FAO proponemos que se identifiquen con precisión estos bolsones del hambre, país por país, y, para cada uno de ellos, se diseñe un programa hecho a su medida.

Hay un factor, sin embargo, que es el más importante en cualquiera de los países. América Latina y el Caribe solo podrá anunciar que es una región libre de hambre en el 2030, si es que nuestros líderes políticos, sociales, empresariales, todos y cada uno de nosotros, hacemos realidad la convicción de que tener poblaciones hambrientas es una afrenta a nuestra dignidad y una marca vergonzante que no estamos dispuestos a tolerar.