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Año del Buen Servicio al Ciudadano
SÁBADO 16

de diciembre de 2017

Uso terapéutico del cannabis

El Gobierno promulgó la ley que regula el uso medicinal y terapéutico del cannabis y sus derivados, una disposición que tiene el mérito de haber roto mitos y prejuicios sobre un tema sensible para la sociedad, como el consumo de drogas, y de esa manera atender a un sector de pacientes injustamente postergados por el Estado.

19/11/2017


¿Qué usos medicinales tienen el aceite y la pomada de cannabis? Estos productos son utilizados en el tratamiento del dolor neuropático crónico, de convulsiones en pacientes con epilepsia refractaria, de esclerosis múltiple, párkinson, diversos tipos de cáncer (incluyendo los vómitos y náuseas por efecto de la quimioterapia), entre otros males.

Debemos tener presente que hay más de 200,000 connacionales diagnosticados con epilepsia refractaria y 56,000 pacientes oncológicos reciben quimioterapia, los que se convertirían también en potenciales beneficiarios para el tratamiento de los efectos secundarios de sus enfermedades.

La ley garantiza el derecho a la salud de pacientes que utilizan aceite y pomada de cannabis y sus derivados como una manera de aliviar sus dolencias y así mejorar su calidad de vida. Se calcula que aproximadamente un millar de peruanos están en esta condición y gastan fuertes sumas de dinero para importar el producto.

Como vemos, se trata de atender un problema social y de salud pública de un grupo de peruanos que tiene una opción para amenguar sus sufrimientos, pero que era opacada por el prejuicio generalizado de que la legalización de la marihuana para uso terapéutico era abrir las puertas al consumo recreativo, lo que está demostrado que no es cierto.

Si hay claridad, si se separa bien la paja del trigo, y si se establecen los controles y registros correspondientes, como sucede en este caso, no hay peligro de dependencia, más allá del estrictamente medicinal.

Vaya en ese sentido nuestro reconocimiento a los familiares de los pacientes, que con sus marchas y testimonios pusieron el tema en agenda, explicaron muy bien el énfasis medicinal y, finalmente, obligaron a los poderes del Estado a debatir.

Pero también es mérito del Gobierno y del Congreso, en sus respectivos ámbitos, que pudieron ponerse de acuerdo en un texto que ahora celebramos, cuando seguramente lo más fácil hubiera sido asumir una posición demagógica y populista, y decir “nada con las drogas”.

Mediante esta ley se autoriza el uso informado, la investigación, la importación y la comercialización del cannabis y sus derivados, exclusivamente con fines medicinales y terapéuticos, así como la producción y el abastecimiento de insumos para su investigación.

También se crea en el Ministerio de Salud el registro de pacientes usuarios del cannabis y sus derivados para uso medicinal y terapéutico, certificados por el médico tratante.

Este registro incluye obligatoriamente, como mínimo, la información de la enfermedad y del médico tratante, así como las dosis y frecuencia del tratamiento. Estos datos tienen carácter reservado.

Asimismo, se crean el registro de personas naturales o jurídicas importadoras o comercializadoras, y el registro de entidades de investigación autorizadas para estudiar el cannabis y sus derivados para uso medicinal y terapéutico.