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Año del Buen Servicio al Ciudadano
LUNES 11

de diciembre de 2017

#NI UNA MENOS

Volvemos a marchar

Hoy, 25 de noviembre, salimos a las calles en memoria de las hermanas Patria, Minerva y María Teresa Mirabal, asesinadas por la dictadura de Rafael Trujillo en República Dominicana, en 1960. El movimiento feminista latinoamericano hizo de la fecha un día de lucha contra la violencia hacia la mujer. Desde entonces han pasado 36 años, y este 2017 volvemos a las calles, con la campaña Ni Una Menos, en sus diversas expresiones.

25/11/2017


Diana Miloslavich Tupac

CMP Flora Tristán

Una caja de Pandora se abrió con esta generación y no hay vuelta atrás. Como dice el comunicado 25N: “... condenamos los 94 feminicidios, 175 tentativas; 17,000 denuncias de delitos sexuales registradas en el 2017; las 1,162 niñas madres registradas en el 2016, los crímenes de odio, la normalización de la violencia...”.

La sociedad civil peruana ha sido pionera en impulsar legislación, políticas, servicios a favor de las víctimas de la violencia.

El Estado peruano hizo sus avances y reconoció incluso las múltiples formas de violencia contra las mujeres: física, psicológica, sexual, económica-patrimonial y otras modalidades.

Hablamos de violencia en la relación de pareja, la trata de mujeres con fines de explotación sexual, el acoso sexual en espacios públicos, la violencia obstétrica, las esterilizaciones forzadas, el hostigamiento sexual, el acoso político, la violencia en conflictos sociales, la violencia en conflicto armado, violencia por orientación sexual, contra las mujeres migrantes, contras mujeres viviendo con VIH, en mujeres privadas de su libertad y contra las mujeres con discapacidad.

El aumento del número de mujeres y niñas víctimas va unido al incremento de la crueldad, y de esto tenemos harta información, incluso ya una organización apoya a mujeres marcadas por agresores. Pareciera que no se puede poner freno, detener la escalada de todo tipo de violencia contra las mujeres. Como señala la antropóloga Rita Segato, en el acto de violación no hay necesariamente la búsqueda del placer, como se percibe, sino del control de las mujeres.

Hoy tenemos nuevas lecturas, nuevas percepciones sobre las violencias. Se habla, se discute del intento de moralizarnos a las mujeres, de castigarnos por desacatar el orden que se nos ha asignado en la sociedad patriarcal. El mandato de las masculinidades obliga, empuja a hacer un show espectacular sobre el control del cuerpo de las mujeres.

Lo cierto es que más de la mitad de las mujeres peruanas hemos sido víctimas de alguna forma de violencia, y necesitamos acompañarnos, levantarnos, hacer escuchar las voces de todas y conseguir juntas cambios profundos, culturales, que logren transformar la vida que tenemos y la sociedad a la que aspiramos con plenos derechos.

Falta, sin duda, respuestas más contundentes de las autoridades; por ello, las organizaciones se pronuncian afirmando que las cosas no han cambiado no obstante las diversas movilizaciones multitudinarias recientes.